Bruxismo en niños y niñas


Bruxismo en niños y niñas

Este “ruido” que hacen los niños-niñas se denomina bruxismo. Es el hábito de apretar las piezas dentarias superiores contra las inferiores. Este movimiento es considerado una mala costumbre junto con: la succión digital, morderse los labios, comerse las uñas. Este apretamiento o frotamiento de los dientes, se puede realizar durante el día (bruxismo diurno o consciente) o durante la noche (bruxismo nocturno o inconsciente), ambos con distintos grados de intensidad.

Esta mala costumbre trae aparejado otro tipo de patologías, como por ejemplo, trastorno en la articulación temperomandibular, alteraciones en los músculos de la cara y también puede producir defectos en la dentición.

A este movimiento se lo considera un trastorno neurofisiológico de los movimientos mandibulares, que a medida que va progresando o haciéndose más intenso y frecuente, produce el desgaste de los dientes.

Al darse en niños debemos tener en cuenta que el esmalte dentario está menos mineralizado, por lo tanto el desgaste que se puede observar es mayor.

Las causas de esta alteración pueden ser variadas; su etiología no es bien conocida y se considera que es de origen multifactorial, siendo regulada por el sistema nervioso central.

Los factores más relevantes son: psicológicos, odontológicos y existe también una teoría asociada a los parásitos intestinales.


Dentro de los factores psicológicos:

  • No poder manifestar sus sentimientos.
  • Ansiedad.
  • Enojo.
  • La vida estresante que llevan actualmente los niños/niñas.

Dentro de los factores odontológicos, a los cuales se les ha dado mucha importancia considerándose que podrían ser las causas principales del inicio del bruxismo, están:

  • Las malas oclusiones.
  • Discrepancias oclusales .
  • Restauraciones defectuosas.

Dentro de su etiología u origen algunas condiciones sistémicas han sido nombradas como factores de riesgo del bruxismo, tales como:

  • Alergias
  • Problemas endocrinos
  • Desnutrición
  • Alteraciones gastrointestinales (los parásitos).

Otros factores relacionados con el bruxismo son las alteraciones del sueño:

  • sonambulismo
  • miedos nocturnos
  • etc.

También se sostiene una teoría que relaciona este movimiento mandibular con factores genéticos, o sea, se encontró una gran relación y frecuencia de bruxismo en niños cuyos padres habían tenido episodios en la niñez.

La sintomatología va a depender de la resistencia de las partes involucradas, de la frecuencia, de la intensidad de la actividad. Los signos más comunes que se encuentran son las facetas de desgaste, que pueden ser de leves a graves. Este desgaste puede ser tan grande que cause
problemas estéticos. Pueden producir dolor en algunas piezas dentarias, cambio de coloración de las encías y reabsorción del hueso, todo ésto en casos severos de bruxismo.

Debido a su etiología multifactorial presenta gran dificultad a la hora de planificar un tratamiento, y tener en cuenta los factores psicológicos: durante la consulta observar si es un paciente muy nervioso, activo, irritable, etc.

Se piensa que el bruxismo infantil, en gran parte de los casos, es una respuesta a la tensión nerviosa y al estrés. No necesariamente un niño que padezca bruxismo lo manifieste también en la edad adulta.


Se debe consultar al odontopediatra que dará las indicaciones necesarias para evitar daños nocivos y tratar de realizar un diagnóstico precoz. Es fundamental realizar un trabajo interdisciplinario e integral entre Psicología y Odontología, para un eficaz alivio y tratamiento.



  Autor/es: Odga. Mariana Domínguez (MP 13.012) · Servicio de Odontología

  Filiación: Hospital Dr. Noel H. Sbarra

  Palabras claves: bruxismo, Odontología, odontopediatria