Un espacio de encuentro entre mamás y bebés


Un espacio de encuentro entre mamás y bebés

Desde el año 1945, el Programa de Ayuda a la Crianza viene trabajando con mamás y niños de 0 a 2 años para la promoción de la salud integral del niño. A partir del año 2011, y como una nueva modalidad de intervención, un grupo de mamás y bebés coordinados por dos psicólogas y una psicopedagoga se juntan para compartir experiencias de crianza, miedos y preguntas, entre otras cosas.


Acompañando los primeros momentos

La llegada de un bebé al mundo familiar implica un movimiento a nivel personal tanto para la mamá como para el papá y los hermanos. El recién llegado requiere de mucha atención y cuidados. Estos son los motivos que llevan a que la vida diaria de toda la familia se vea modificada. En este momento pueden jugarse sentimientos ambivalentes, llegada inesperada del bebé, satisfacción personal, cansancio, confusión, alegría, entre muchos otros.

Los espacios de encuentro dentro del Programa de Ayuda a la Crianza apuntan a generar un lugar para reflexionar y compartir con otras mamás estos cruciales momentos de la vida, donde vamos construyendo el camino de la maternidad, no sin tropiezos pero junto a otros con quien compartir.

Desde el primer encuentro con el bebé generalmente la familia y principalmente la mamá está atenta a las necesidades y a los cambios que se van produciendo en el pequeño. Es un momento de suma importancia, debido a que cuando nacen los niños son seres indefensos que por sí solos no podrían sobrevivir. La mamá, en este momento inicial, es quien cubre las necesidades tanto biológicas como psicológicas de su bebé. Lo alimenta, lo cambia, lo baña pero también además lo mira, le habla, lo calma, lo acuna, interpreta lo que su hijo necesita. En estos inaugurales contactos con el mundo el pequeño irá teniendo la posibilidad de incorporar lo que la mamá le ofrece, adquiriendo seguridad y confianza.

En los primeros meses de vida, la relación de la mamá con el bebé es un encuentro continuo de cuerpo a cuerpo. El pequeño desea permanecer el mayor tiempo posible junto a su mamá; toma teta a demanda, se duerme en sus brazos, se calma cuando lo alza, el solo contacto con la piel lo tranquiliza. A medida que el tiempo va transcurriendo, las necesidades de los pequeños van siendo otras.

Comienzan a interesarse por objetos y por otras personas, su cuerpo le permite otras posiciones y cada vez más posibilidades de moverse y desplazarse. Su mundo se va ampliando y el pequeño desea conocerlo al principio muy cerca de su madre para luego y de a poco ir haciendo intentos de poder separarse por algunos períodos de tiempo.

La disponibilidad de la mamá para acompañar al niño hará que éste cuente con las herramientas necesarias para transitar los diferentes momentos de su desarrollo.


Las mamás toman la palabra

En los diferentes encuentros, dentro del grupo de Ayuda a la Crianza, van surgiendo los interrogantes acerca de este hacer común pero singular que convoca la maternidad. Algunas de las preguntas y preocupaciones frecuentes que suelen aparecer son: si aumentó de peso, si creció los centímetros correspondientes, si la teta lo llena, si ya es hora de darle comida sólida o un suplemento de mamadera o cuáles son las vacunas que debe tener.

Estar atentos a estos temas es muy importante para monitorear la salud física del pequeño. Pero cuando pensamos en un niño sano se ven implicados otros aspectos de igual importancia a tener en cuenta, aspectos que no tienen que ver directamente con el seguimiento de la salud física pero que la implica.

Así sin programaciones previas, cuando las mamás hablan, emergen diferentes temas a partir de las experiencias contadas y de las situaciones que las interrogan desde su posición de madres con preguntas y escenas de la vida diaria como:

  • No se puede separar de mí, solo se calma si está en mis brazos.
  • Se despierta a la noche asustado y llora.
  • ¿Cuándo le saco la teta?
  • No tengo tiempo de jugar con él, tengo mucho que hacer en la casa.
  • Hace berrinches y no quiere compartir
  • No me gusta que llore, por eso le doy todo lo que quiere.
  • Le encanta mirar la tele, desde bebé se queda mirando.
  • Ya tiene 2 años y sigue durmiendo con nosotros. ¿Cómo lo sacamos?
En todas estas situaciones se pone en juego el vínculo de la mamá con el bebé. La importancia de esta relación es tal que no solo influirá en el presente del niño, sino también en su desarrollo futuro y en su formación como persona.

Los relatos de las madres son de gran valor para que podamos pensar que la infancia es un momento de la vida a construir junto a otros que contengan, acompañen e interpreten las necesidades para que ese pequeño ser, que en los comienzos de la vida apenas se mueve, devenga niño.

A modo de cierre, pensamos que la maternidad es una instancia singular en la que cada quien tendrá sentimientos, pensamientos y vivencias particulares, únicas e irrepetibles. Ante una misma situación y en momentos diferentes de su vida cada mamá tendrá mucho que aportar, lo que hace que esta modalidad de atención grupal sea tan rica para todos los que participamos en ella.

No se trata solo de mamás y bebés, se trata de compartir la relación que existe entre ellos.


  Autor/es: Lic. en Psicología Anzorandía, Natalia Helena; Psicóloga Pagani, Cristina; Lic. en Psicopedagogía Pérez, Melisa

  Filiación: Hospital

  Palabras claves: Programa de Ayuda a la Crianza, salud integral, madres, participación, vínculo