¿Es normal que mi hijo se chupe el dedo?


¿Es normal que mi hijo se chupe el dedo?

La mayoría de las veces los hábitos bucales son actos repetidos realizados instintivamente. Estas conductas (chuparse el dedo, succionarse el labio inferior, comerse las uñas, etc.), tienen efectos físicos (daños en los tejidos) y/o sociales (vergüenza), que además resultan negativos para el individuo. Si persisten, pueden conducir a trastornos en el desarrollo de los dientes y huesos maxilares.

La succión es un reflejo que se desarrolla desde la vida intrauterina. La presencia de este reflejo en los bebés es un signo de normalidad, y en ellos la succión es primordial, pues ayuda a satisfacer sus necesidades nutricionales y psicológicas.

El hábito de succión se considera un comportamiento común y típicamente inocuo en la infancia y la niñez, como una etapa normal del desarrollo fetal y neonatal, ya que en los primeros años de vida el niño presenta el reflejo de succión.

Si persiste este hábito de succión más allá de lo razonable, puede generar serios efectos nocivos en el desarrollo de las estructuras de la boca.


Succión digital o “chuparse el dedo”

La succión digital puede considerarse un hábito normal en los primeros años de vida, pero si continúa cuando comienzan a caerse los dientes de leche y a salir los dientes permanentes, alrededor de los 5 o 6 años del niño/a, puede generar cambios tanto en los dientes como en los huesos que están en pleno crecimiento y desarrollo. También es a partir de esa edad que aumenta el rechazo social ante el hábito, lo que puede alterar el desarrollo emocional del niño.

Aunque pueden succionarse uno o más dedos, lo más frecuente es la succión del pulgar, que se produce apoyando la yema del dedo por detrás de los dientes incisivos superiores sobre el paladar. En el niño/a succionador, apoyar la yema del dedo sobre el paladar genera una sensación placentera y relajante.

Como consecuencia, lo que mayormente puede observarse es una mordida abierta anterior, donde los dientes anteriores superiores no llegan a contactar con los inferiores. A su vez, puede observarse la deformación, eccema y hongos en los dedos que el niño/a succiona o chupa. El hábito de succión genera un cambio en el equilibrio entre la musculatura bucal y lingual, la lengua baja en lugar de ubicarse sobre el paladar, a su vez los músculos de los labios y alrededor de la boca se contraen con fuerza en la succión, la lengua no contrarresta estas fuerzas y el paladar toma forma ojival (paladar alto y estrecho), debiendo estos signos y síntomas llamar la atención de los padres y generar la necesidad de realizar la consulta con el odontólogo.


Tratamiento

El tratamiento debe seguir pasos establecidos. Según la frecuencia e intensidad del hábito de succión se aplicarán métodos no invasivos, como la intervención psicológica. Pero si el hábito aún persiste, se puede optar por el uso de otros métodos más invasivos, que van desde el uso de guantes hasta la colocación de aparatos intraorales (rompehábitos). Si el niño/a, al realizar alguno de los tratamientos, reduce la cantidad de tiempo en que efectúa el hábito, entonces está en el camino correcto. Es normal que haya recaídas en casos específicos donde exista un cambio de la rutina del niño; si se muda a una casa nueva, el nacimiento de un hermano, si la mamá está embarazada, o tiene una interrupción en su rutina normal o habitual por otros motivos particulares. Hay que tener en cuenta que la succión nocturna es lo último que se corrige, y lo más difícil de detener.

La corrección temprana de estos hábitos impedirá o amortiguará su efecto nocivo sobre la oclusión (contacto de los dientes), por lo que un gran número de maloclusiones podrían ser evitadas. El tratamiento oportuno, actuaría como una guía activa de los problemas oclusales que se presentan durante la etapa de desarrollo y recambio dentario, tratando de controlar la dirección del crecimiento incorrecto, en determinados casos, y los problemas de alteraciones oclusales.

Debe darse al niño/a la oportunidad de abandonar espontáneamente el hábito, antes de que erupcionen los dientes permanente. Por lo tanto, el tratamiento suele efectuarse entre los cuatro y los seis años de edad.

Siempre que el niño/a se chupe el dedo constantemente, se debe realizar la consulta con el odontopediatra. Así se podrá ir evaluando el tratamiento en cada momento del desarrollo del niño/a, evitando posteriores deformaciones óseas o posibles problemas psicológicos.


Tipos de succión

  • Nutritiva: amamantamiento y leche de biberón, los cuales aportan nutrientes.
  • No Nutritiva: asegura la sensación de sentirse bien, con calor humano y con sentido de seguridad. Es el hábito más temprano, adquirido por el niño en respuesta a una frustración, lo realiza para satisfacer la urgencia y la necesidad de contacto. Los niños que no tienen acceso al chupete darán por satisfecha su necesidad con hábitos alternativos como la succión digital (dedo) o de otros objetos (frazada o juguetes).


Entre los hábitos orales de succión no nutritiva, los más perjudiciales son: el uso prolongado del chupete y la succión digital. Algunos de los hábitos bucales que también podemos encontrar con frecuencia son la succión del labio, deglución atípica (mala ubicación de la lengua al tragar), respiración bucal, bruxismo (rechinar los dientes), onicofagia (morder o cortar las uñas con los dientes) y los hábitos autolesivos (mordisqueo de labios, carrillos, etc.


  Autor/es: Odga. Marcela Vulcano

  Filiación: Visitante Observador en el Hospital

  Palabras claves: succión, dedo, hábitos bucales, labios, dientes, encías, pulgar