Alimentando la salud


Alimentando la salud

Las prácticas alimentarias han sido abordadas desde el punto de vista nutricional, dejando de lado que éstas también cumplen un papel importante para prevenir un conjunto de enfermedades.

Entre las variadas formas de transmisión de enfermedades nos encontramos con que el alimento es un elemento fundamental. Este artículo quiere detenerse en los hábitos alimentarios como una práctica de prevención primordial.
 
El interés está centrado en encontrar en la cocina diaria diferentes maneras de cuidado de la salud de toda la familia.

Dentro del hogar podemos desarrollar conductas a favor de la salud física de cada uno de los integrantes y sobre todo de los más pequeños que, en su etapa de crecimiento, requieren aún más atención.

Si bien existen otros actores que se encargan de garantizar que los alimentos a los cuales tengamos acceso se encuentren en óptimas condiciones para ser ingeridos, aún así podemos desde nuestras prácticas mejorar e incidir en nuestra salud.

Comencemos por lo que encontramos a la hora de ir al supermercado para buscar los ingredientes de nuestro menú. Cuando elegimos un alimento enlatado, hay que mirar que no presente fuertes abolladuras pues evitaremos llevarnos un producto en mal estado.

En el caso de los yogures, debemos observar que no estén pinchados, pues así pierden sus cualidades como alimento. Sería conveniente descartar cualquier producto que requiera refrigeración para su conservación y usted tenga dudas acerca de su estado.

Si en todo caso nos dispusimos a picar unos chorizos, longanizas o cualquier otro chacinado lo importante es saber que tengan los controles de calidad, evitando en lo posible los realizados en forma casera.

Luego de los mandados, al preparar la comida con nuestras propias manos es de vital importancia lavárselas antes de empezar y cada vez que vayamos al baño en el transcurso de la confección del menú.

Cuando cocinamos carne destinarle un cuchillo y tenedor exclusivamente para su cocción resguardaría el buen estado de los demás alimentos que componen el plato del día. Siempre la carne tiene que estar bien cocida, sin partes rojas para cuidar a los más pequeños de la familia.

Si vamos a utilizar la lata que trajimos del supermercado para nuestro menú, debemos lavarla antes de abrirla para conservar su contenido.

En lugar de conocer con detalle el nombre de las bacterias, toxinas u otros agentes que causan algunas enfermedades, lo realmente importante es saber que la alimentación y las prácticas de confección de un alimento se constituyen como un acto preventivo de gran relevancia dentro de cada hogar.


  Autor/es: Pilar Barletta / Residente Epidemiología

  Filiación: Ministerio de Salud de la Provincia de Bs As

  Palabras claves: prácticas alimentarias, alimentos, prevención, cocina, salud,