Las golosinas... y los adultos


Las golosinas... y los adultos

En general cuando se habla de golosinas se piensa en los niños. En este artículo la idea de las autoras es centrar el tema en los adultos, que en definitiva, son las personas que comienzan a ofrecer estos dulces durante la primera infancia produciendo en ellos la necesidad de un consumo excesivo durante la niñez.

Desde fines del siglo XIX en Estados Unidos y Europa comenzaron a utilizar dulces para diferentes celebraciones, elaborados en forma artesanal. Ya en el siglo XX se industrializaron a nivel mundial provocando un consumo cada vez más importante.

Indiscutiblemente las golosinas producen placer, situación que si se reduce solamente al acto mismo de ingerir determinados alimentos, no resulta saludable, terminando en la formación de hábitos perjudiciales para la salud.

Abusar de las golosinas provoca cambios en las costumbres nutricionales de los niños. Uno de los aspectos importantes para jerarquizar es el daño que provocan las golosinas en la salud bucal.

En la boca viven bacterias todo el tiempo. Algunas de estas bacterias forman un material pegajoso llamado placa en la superficie de los dientes. Cuando se consume azúcar, las bacterias que están en la placa devoran el dulce y lo convierten en ácidos. Estos ácidos son lo suficientemente poderosos para disolver el esmalte que cubre los dientes, así es como se inicia la caries dental. Evitemos que los niños reciban golosinas o bebidas azucaradas, no sólo para evitar la formación de ácidos en la cavidad bucal, sino que este consumo desplaza la incorporación de alimentos que aportan nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo.

El consumo debe ser en su justa medida, difícil tarea porque las golosinas con sus atractivos colores, variedad de sabores, fácil acceso atraen a los niños/as. Los padres/maestros/cuidadores son los que deben proponer variedad en el consumo de alimentos dulces (frutas, jugos de frutas naturales, postres caseros, etc.) que ofrecen mayor cantidad de nutrientes y que también son productores de placer.

Es fundamental que los adultos tengan presente que las prácticas habituales empujan hacia una actitud que privilegia el placer, el consumo por sobre la salud, provocando en muchas oportunidades que la ingesta de golosinas deje de ser un alimento consumido en ocasiones a un alimento de consumo diario.



  Autor/es: Simonetti E, Vojkovic María C.

  Filiación: Hospital "Dr. Noel H. Sbarra"

  Palabras claves: golosinas, salud bucal, dientes, hábitos perjudiciales